Lateralidad 3: La lateralidad mixta

lateralidad mixta

La lateralidad mixta tiene lugar cuando el niño no utiliza siempre la misma mano para realizar todas las tareas que requieren el uso de la misma. Por ejemplo, escribe con la mano derecha y lanza la pelota o abre una puerta con la izquierda. Cuando el niño utiliza unas de las dos manos indistintamente con similar frecuencia, se dice que es ambidextro.

Algo sobre lo que en los centros se ha hablado mucho es de la zurdería contrariada. A menudo, he escuchado situaciones problemáticas generadas por el uso de la mano izquierda al escribir en el colegio y conozco varios casos, entre ellos el de algunas compañeras, que debían utilizar en el colegio la mano derecha para escribir cuando su tendencia era utilizar la mano izquierda para hacerlo. Por lo que a mí respecta, nunca fui consciente de esta situación ni directa ni tampoco indirectamente hasta que empecé a trabajar. En la escuela a la que asistí, este tema nunca se trató, cada uno utilizábamos para escribir la mano que espontáneamente cogía el lápiz y, supongo que así seguiría siendo hasta que nos convertíamos en adultos, o por lo menos ese fue mi caso.

A veces se afirma que aumenta el número de niños zurdos, sin embargo, Ajuriaguerra afirma lo siguiente:

“lo que se comprueba no es un aumento del número de zurdos, sino más bien un aumento del número de los mal lateralizados”.

FERNÁNDEZ, F.;LLOPIS,A.M.,PABLO,C.: La dislexia. Origen diagnóstico recuperación. CEPE, S.L. Madrid.1998.

Por otro lado, ya en 1984, E.  Boltanski afirmaba que “Parece que la proporción de los zurdos, y mal lateralizados haya aumentado en los últimos años. La comparación con una encuesta anterior da las cifras siguientes: en diez años, la proporción de zurdos habría pasado de 5% a más del 8%, mientras que la de los mal lateralizados habría pasado del 5% al 11% aproximadamente (para la etapa de los cinco a siete años).

Los estudios de Tesniere demuestran, pues, claramente que “entre siete y nueve años, asistimos a una lateralización progresiva” y precisamente, en lo que concierne a la mano, a una clara tendencia en la mayoría de los casos, a una dextralización”.

BOLTANSKI, E.: Dislexia y Dislateralidad. Editorial Marfil. Alcoy (Alicante).1984.

 

Mi trayectoria

Cuando ya estaba trabajando y me comentaban una situación de este tipo, dado el esfuerzo y la experiencia tan negativa que supuso para la persona que había vivido esto, decidí que cada niño escribiese con la mano que quisiera para evitar ese sufrimiento. Esta decisión fue tomada en su día sin base alguna y de manera totalmente arbitraria.

De todos modos, este tipo de situaciones que vivía en el aula y que, muchas veces no entendía, hizo que siguiese interesándome en ellas. Por ejemplo, no sabía por qué unos niños me dibujaban siempre los animales hacia un lado y en cambio otros los dibujaban mirando para otro; tampoco entendía por qué había niños que escribían una vez con una mano y otra con la contraria (bien por propia iniciativa, simplemente porque se cansaban o porque pensaban que  de este modo escribirían más deprisa). También me preguntaba por qué a pesar de hacer mucho hincapié desde el principio en el inicio y en la dirección de las letras o números para que ya la primera imagen que  tuviesen  tanto de las letras como de los números fuese correcta, algunas veces  los escribían incorrectamente.

Así que cuando empecé a leer sobre estas cuestiones y pude entender que lo que yo hacía no era ni mucho menos lo que debía de hacer, que tomé decisiones erróneas y que fui consciente de las consecuencias negativas que éstas tenían para mis alumnos, decidí tomar conciencia del problema,  informarme y cambiar mi forma de trabajar.

Recuerdo especialmente cuando leí en el libro que cito al final la frase siguiente:

“Alrededor de un 25% de escolares padece este tipo de trastornos (incluimos niños no lateralizados, cruces laterales y lateralidades contrariadas) y la cifra es suficientemente importante como para que nos planteemos el tema con seriedad”.

No me quedó ninguna duda de lo que debía y tenía la obligación de hacer.

“La vida sigue, el ser humano tiene una capacidad de adaptación enorme, el cerebro posee muchos recursos y sistemas de compensación y, por tanto, no debemos interpretar ni aplicar todos estos conceptos de forma estricta, rígida ni matemática”

FERRÉ, J., CASAPARINA, V., CATALÁN , J., MOMBIELA,J.: El desarrollo de la lateralidad infantil  Niño diestro – Niño zurdo. Ediciones Lebón. Barcelona. 2006

 

 

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