Motricidad fina (Motricidad dinámica manual. Maduración grafomotriz 4)

ejercicios motricidad fina

En este apartado partimos de que el niño ha trabajado y sigue trabajando el equilibrio, tanto estático como dinámico; y la coordinación, tanto de sus movimientos como de brazos y piernas (motricidad gruesa).

Ahora, vamos a pasar a la motricidad fina: movimientos menores en los que utilizamos partes más pequeñas del cuerpo: brazo, antebrazo, muñeca, hombro, mano…en definitiva, partes del cuerpo directamente implicadas, más tarde, en el proceso escritor.

¿Por qué considero que son necesarios estos ejercicios?

  • Porque el niño es movimiento y el juego forma una parte muy importante en su vida. Por estas razones, estos ejercicios están perfectamente adaptados a las características citadas.
  • Porque mediante estos ejercicios y otros muchos el niño desarrolla la coordinación motora y el tono muscular de brazos, manos, muñeca, dedos… necesario para escribir.
  • Porque es imprescindible dedicar tiempo a los hábitos posturales. Un ejemplo: es necesario que el niño se siente correctamente porque pasa mucho tiempo en el colegio en esta posición realizando sus tareas escolares. Si le trabajamos el sentido de la verticalidad acostado con la columna vertebral pegada al suelo y después pegada a la pared, es muy probable que, con las orientaciones necesarias, no tenga problema para sentarse correctamente en su silla.

 

A continuación, voy a poner un ejemplo basado en un caso real, a ver si soy capaz de explicar lo que quiero en pocas palabras.

 

ejercicios motricidad fina

Hoja 1, la situación está resuelta.

Hoja 2.

Antes de hacer esta ficha, considero que hubiese sido necesario realizar estos ejercicios:

  • El niño parado de pie en la clase. Yo de espalda, colocada enfrente, ambos con el brazo dominante al frente y un poco flexionado.
  • Hago círculos empezando por la derecha (derecha – arriba –izquierda – abajo –derecha), despacio y a la vez verbalizo lo que estoy haciendo para que lo entienda perfectamente.
  • Realiza el mismo ejercicio y yo lo acompaño, primero despacio y después rápido. Luego lo hace solo, yo observando y él verbalizando lo que está haciendo.
  • A continuación, hacemos el mismo ejercicio desplazándonos de izquierda a derecha, y yo, al lado acompañándolo haciendo lo mismo.
  • Posteriormente, puede realizarlo en el suelo, caminando descalzo sobre papel de embalar doble, con bucles dibujados o colocando cinco ladrillos en línea recta con una separación de dos pasos para que vaya dando la vuelta haciendo el bucle.
  • Después, tendrá que hacer los bucles en el papel de la pared andando a la vez que los hace.
  • Cuando él es plenamente consciente de lo que tiene que hacer y yo he observado que estos estadios previos los ha superado, LO PASO A LA MESA.

Si previamente hubiese hecho todo esto, estoy convencida de que la respuesta que el niño hubiese dado, hubiera sido la correcta.

Esta ficha nos informa de que el niño no sabe hacer los bucles. ¿Consideramos que este alumno posee el desarrollo motor suficiente? Pero, sobre todo, ¿consideramos que es consciente de lo que tiene que hacer, que ha interiorizado este movimiento? Además,

¿se le podría pedir que escribiese la: e, l, ll, d, j… cuando desconoce el movimiento básico (el bucle) para escribir estas letras?

En este caso, al igual que en los anteriores, también el desarrollo motor está íntimamente ligado a los aprendizajes. He comprobado en multitud de ocasiones la relación tan directa que existe, por ejemplo, entre el desarrollo motor de un alumno y su escritura y es, precisamente, en este campo en el que he podido captarlo con mayor facilidad.

1. “Toda actividad grafomotriz en la escuela debe estar precedida de una buena actividad psicomotriz”

2. “El desarrollo cefalocaudal puede condicionar positiva o negativamente el proceso de la escritura.”

RIUS ESTRADA, M. D. EDUCACION DE LA GRAFOMOTRICIDAD: UN PROCESO NATURAL. Artículo publicado en: Enciclopedia de Educación Infantil. Editorial Aljibe. Málaga, 2003

En lo que concierne a la “ley cefalocaudal” (el niño empieza a controlar su cuerpo desde la cabeza a los pies), ya se ha hecho referencia en entradas anteriores, por lo que hoy voy a hacer más hincapié en la “ley próximo distal” (el niño llega al control de las extremidades partiendo de la parte central del cuerpo) y en el esquema corporal.

Todo proceso de aprendizaje necesita partir del conocimiento de las características del niño, de sus experiencias previas, de lo que el alumno ya conoce, de las actividades motoras que le permitan vivir experiencias nuevas y que mediante el habla puede comunicar. También es necesario planificar una secuenciación adecuada de todo lo que se quiere trabajar.

Por otro lado la relajación y la respiración, que se tratará en la siguiente entrada, son aspectos que hay que tener muy presente.

“…no se pretende lograr un verdadero estado de relajación ya que ello sólo es posible a partir de los 7 u 8 años y mediante el dominio de técnicas específicas. Se trata más bien do obtener la posibilidad de distensión muscular en una situación “tranquilizadora””.

CONDEMARÍN, M. CHADWICK, M. MILICIC, N. “Madurez escolar”. CEPE.S.A. Madrid. 1985

 

“Es a partir aproximadamente de los 2 años y medio y en paralelo al aumento de la capacidad de los niños para empezar a comunicarse verbalmente, cuando podemos introducir, si lo consideramos necesario, alguna actividad de relajación más estructurada.”

http://psicodiagnosis.es/areageneral/otros-temas/tecnicas-de-relajacion-para-nios/index.php

Hace mucho tiempo que empecé a trabajar la relajación en mi aula de E. Infantil. Evidentemente, siempre la he enfocado de forma lúdica, como un juego, y si bien animaba las sesiones con múltiples actividades, también es cierto que controlaba que los ejercicios tuvieran una progresión lógica adecuada. Todos los niños entendían lo que era un brazo “duro como una piedra” o dejar los brazos estirados a lo largo del cuerpo “sueltos como un balancín”. No podemos olvidar que, como en cualquier otra actividad, el niño debe de entender perfectamente todos y cada uno de los términos que usemos en las explicaciones: “apretar”, “soltar”,  “reposar”, descansar”, “estirar”, etc.

Si como se dice, “el niño vive su cuerpo de forma global durante los primeros años de su vida”, debemos apoyarnos precisamente en esta característica para organizar sus actividades. Precisamente por esta razón, en mi primer libro de lectura, una ilustración muestra niños pintando tumbados en el suelo. El niño pinta con todo su cuerpo y manifiesta su tensión e inhibición en todo lo que pinta, ¿quién no ha observado los dibujos tan pequeños y tan localizados que hace un niño pequeño? Empieza a “pintar” o a hacer rayas y no sale de un espacio pequeño del papel aunque éste sea grande.

 

ejercicios motricidad fina

Posteriormente pasamos a utilizar un soporte vertical (yo suelo utilizar mucho el papel de embalar de color blanco). Como el niño ya hizo muchos progresos respecto al estadio inicial,  empiezan haciendo “sus obras” de forma totalmente libre y, poco a poco, vamos alternando estos trabajos con otro tipo de actividades que conlleva establecer alguna norma, por ejemplo: pintar líneas verticales, a continuación pintar líneas verticales estableciendo un tope en la parte superior, etc.

pintar prepara a los niños para la escritura

“Las actividades grafomotrices deben estar situadas al final del proceso y cuando ya se haya conseguido la independencia de brazo, mano y dedos perseguida.”

 

Según J.G. Vidal y M.M. Ponce, los objetivos serían:

  1. “Lograr una mayor independencia motora del brazo respecto al resto de los elementos corporales.
  2. Alcanzar la disociación adecuada de los movimientos de los brazos y las manos.
  3. Disociar los movimientos de cada uno de los dedos que componen la mano etc.”
VIDAL, J. y M. PONCE, M.: Manual para la confección de programas de desarrollo individual. Tomo.1. Editorial EOS. Madrid. 1989.

 

Actividades y ejercicios para trabajar la motricidad fina

  • Juegos con pelotas blandas: de goma, papel, tela, esponja… pelotas duras: plástico, tenis, cuero…; También se pueden utilizar pelotas con diferentes superficies y tamaños.
  • Lanzar y recoger pelotas, lanzar pelotas a un espacio señalado en la pared o en el suelo modificando las distancias.
  • Abrir y cerrar pinzas normales de la ropa utilizando el índice y el pulgar (hay que buscarlas que no sean muy duras), también pueden usarse con cartones para pinzarlos alrededor. Se puede hacer lo mismo con cuerdas colocadas a una altura que tengan que estirarse, porque considero que son buenas para realizar estiramientos y  para trabajar la pinza escribana, puesto que favorecen, posteriormente, la prensión y prensión del lápiz.
  • Se pueden hacer pelotas, rasgarlo, pellizcarlo, doblarlo, mojarlo…
  • Les suele gustar jugar con ella: pueden alisarla, hacer dibujos, agarrarla y soltarla poco a poco…

 

Ejercicios de los miembros superiores encaminados a favorecer el tono muscular de brazos, manos y dedos, etc.

Ejercicios de brazos:

  • Acostados en el suelo con los brazos un poco separados del cuerpo levantar y dejar caer los brazos relajadamente.
  • Con las manos encima del pecho, una encima de otra, levantar los codos.
  • Poner los brazos en cruz con las palmas de las manos apoyadas en el suelo y arrastrarlas hasta pegarlas al cuerpo.
  • Estirar los brazos fuertemente hacia arriba, bajarlos y “dejarlos descansar”.
  • Con los brazos en cruz, levantarlos unos 10 centímetros del suelo alternándolos, y  a continuación descansar.

 

Ejercicios de manos:

  • Abrir y cerrar las manos, primero despacio y luego más de prisa.
  • Abrir y cerrarlas alternativamente (al principio muy despacio).
  • Con la mano dominante cerrar el puño encima de la mesa e ir sacando los dedos uno a uno. Como al principio les cuesta trabajo, animábamos este ejercicio tocando el piano imaginario encima de la mesa.
  • Poner una palma pegada a la otra y hacer círculos sin “despegarlas” en distintas direcciones.
  • Con los dedos entrelazados y frotando la palma de las manos, moverlas para dentro y para fuera sin que los dedos dejes de estar entrelazados. Cuando realizamos ejercicios que conlleven algo de tensión, como en este caso, al terminarlos sacudíamos las manos para relajarlas.

 

Ejercicios de dedos:

  • Con la mano estirada sobre la mesa y los dedos juntos, ir separándolos uno a uno con la ayuda de la otra mano mientras sea necesario.
  • Levantar los dedos de la mesa uno a uno, primero con ayuda hasta que pueda hacerse sin ella.
  • Arrastrar la mano o arrastrar uno, dos, tres… dedos por una superficie lisa, rugosa, con arena, sobre diferentes tipo de papel, madera…(sirve para sensibilizar las yemas de los dedos).
  • Tocar los diferentes dedos de la mano con el dedo pulgar de esa mano por orden y empezando por el meñique.
  • “Andar” con la palma de la mano (como los elefantes) ejerciendo presión sobre la superficie o con las cinco puntas de los dedos (como las los gatos) suavemente.

 

Hábitos posturales.

Primero hay que hacer una valoración del material escolar, no siempre es el más adecuado para todos los niños y, a veces, es mejor utilizar sillas un poco más grandes o más pequeñas que las que tenemos en clase.

Yo las trabajo como una rutina más, ya que desde mi punto de vista se deberían cuidar más los hábitos posturales en el aula por la incidencia que tienen en el aprendizaje de la escritura. Empiezo poco a poco explicando cómo deben sentarse y ayudándoles cuando lo necesitan; las piernas perpendiculares a la mesa y con la espalda apoyada en el respaldo de la silla, a una determinada distancia de la mesa y los pies en el suelo, el antebrazo también apoyado en la mesa no demasiado alejado del tronco.

¿Cuántas veces hemos visto a niños, pasados ya los años de E. Infantil, escribir con una tensión constante en el cuerpo, en los hombros, brazos, mano, dedos…?

¿Cuántas veces hemos observado libretas con trazos tan débiles que no se podía leer lo escrito o con trazos tan fuertes que el papel acaba todo sucio y emborronado?

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