Trabajando la respiración en el aula

ejercicios respiración niños

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“La respiración, la succión, la audición y la capacidad fonadora de niños y niñas, dejan de ser meros hechos fisiológicos sin significado aparente, para mostrarse como manifestaciones significativas en un contexto comunicacional.

Hemos podido comprobar a lo largo de siete años de estudio y verificación, cómo un porcentaje elevadísimo de trastornos respiratorios, en niños de edad escolar, no son más que síntomas de una situación de ansiedad comunicativa creada unas veces por el propio niños y otras por su entorno.”

“Por otra parte, el número cada vez más elevado de niños y niñas que llegan a la escuela sin saber hablar adecuadamente, según juicio acertado de sus maestro y maestras, nos ponen sobre la pista de procesos dependizadores en los estadios anteriores del desarrollo, donde ni siquiera se ha podido obtener la autonomía articulatoria adecuada.”

RIUS ESTRADA, M.D.; Lenguaje oral. Proyecto de metodología científica para el desarrollo de la comunicación en la escuela. Ediciones Koiné, Carranque (Toledo), 1995.

Creo que deberíamos dedicar más tiempo (períodos cortos), en los centros educativos a la respiración, sobre todo en los primeros años que asisten al colegio.

“…antes de iniciar cualquier ejercicio respiratorio específico de un fonema, debemos enseñar al niño la forma genérica de respiración correcta. Para ello, es necesario ayudarle a tomar conciencia de su propia respiración; hacer que sienta como el aire entra por la nariz en los pulmones y sale a continuación por la boca.”
SEIVANE COBO, Mª P.: Cicerón. Programa para la adquisición y desarrollo de la capacidad articulatoria. CEPE. Madrid, 1998.

Punto de partida

Está bastante extendido el hábito de la respiración bucal entre los niños, los especialistas en este campo podrían señalar multitud de consecuencias, yo voy a mencionar algunas de las que se aprecian más comúnmente en el colegio: permanecen durante demasiado tiempo con una alimentación blanda a base de biberones y papillas, mantienen más tiempo del que sería conveniente el chupete, necesitan mantener algo en la boca…

Voy a explicar, escuetamente, cómo enfoco este proceso.

  • Empiezo colocando a los niños frente al espejo para que tomen conciencia de su nariz, labios (soplar para arriba/ abajo, para la izquierda/derecha), lengua (tensión/ distensión, lengua plana/en punta, tocando la comisura derecha/izquierda), mejillas (inflado / desinflado, inflado de la mejilla derecha/izquierda), mandíbula (tensión/ distensión), etc. Hago especial hincapié en el trabajo con las aletas de la nariz. Para alumnos que presentan dificultades para conseguir abrir las aletas de la nariz, les propongo abrir mucho los ojos y, a la vez, abrir las aletas. Otras veces simplemente las abren cogiéndolas con los dedos.
  • Posteriormente, pasamos a observar en los otros niños todo lo que hemos observado en nosotros mismos.

 

Respiración abdominal o diafragmática

Trabajamos los dos tiempos de la respiración: inspiración y espiración. En posición decúbito dorsal y con los brazos estirados a lo largo del cuerpo y las piernas estiradas: iniciamos la inspiración / descansamos / expulsamos el aire. Con las manos encima del vientre, comprobamos como éste y sus manos se mueven hacia arriba cuando “cogemos” aire y se baja cuando lo expulsamos.

Después hacemos lo mismo de pie, sentados, etc.

En definitiva, inspiramos con lentitud por la nariz, llevamos el aire a los pulmones llenándolos y, posteriormente, lo expulsamos por la boca. Mediante este tipo de respiración, se consigue una buena oxigenación de todo el cuerpo, se contribuye a la relajación global, liberamos ansiedad, etc.

 

Respiración nasal

Experimentamos cómo con la boca cerrada podemos inspirar y expulsar el aire por la nariz muy suavemente (podemos ayudarnos con movimientos de las manos). Si respiramos de esta manera, y colocamos un espejo debajo de la nariz, pueden comprobar cómo éste se empaña.La respiración nasal es la más adecuada, la que oxigena mejor todo el organismo y como consecuencia de ello  crea una situación de relajación y favorece la concentración necesaria para llevar a cabo todas las actividades que se realizan tanto dentro como fuera del colegio. Existen multitud de libros que tratan este tema.

“La inspiración será nasal, profunda y regular, no debe ser entrecortada, sino realizada en un solo movimiento, llenando en primer término la base de los pulmones y haciendo descender el diafragma. No se deben realizar inspiraciones violentas. El aire será retenido en los pulmones unos segundos y se espirará nasalmente, salvo en casos en que indiquemos la respiración bucal, permitiendo que el diafragma vuelva lentamente a su posición primaria”
SOS ABAD, A. SOS LANSAC, M.: Logopedia práctica. Editorial Escuela Española. S.A.  Madrid. 1999

Respiración bucal

Hacemos el ejercicio contrario, tapamos la nariz e inspiramos y espiramos por la boca. Este modo de respiración lo observamos a menudo en el colegio, por ejemplo, cuando los niños acaban una carrera. Al respirar habitualmente por la boca, tienen más posibilidades de acatarrarse o coger otro tipo de infecciones porque el aire que inspiramos no sufre el proceso de “limpieza” que ocurre cuando se respira a través de la nariz. Por otro lado, todas las maestras de Audición y Lenguaje hemos observado el paladar ojival, problemas con los dientes… en niños que respiran por la boca.

 

Respiración rinobucal

Inspiramos el aire por la nariz y espiramos por la boca o por la nariz. Evidentemente es la respiración que utilizamos para comunicarnos, para hablar.

“…los mecanismos respiratorios que el sujeto genera en el primer año de vida, han de ser objeto de atención especialmente en la escuela desde los 2 a los 8 años. Por tanto, los educadores infantiles, los maestros y maestras, y los que se dedican a los primeros cursos de educación primaria: 1º, 2º y 3º, han de conocer y desarrollar en sus programas de lenguaje oral esta primera función, si desean acercarse al mundo  del conocimiento infantil” afirma María Dolores Rius Estrada en su gran obra citada al principio.

 

El soplo

Algo que parece tan simple como soplar, en la práctica no lo es.

Punto de partida.

Entregamos un molinillo de viento a los niños y les decimos que soplen (una inmensa mayoría  inflan las mejillas y soplan). Si además les decimos que soplen fuerte, las mejillas se inflan al máximo, soplan y soplan, y rápidamente se olvidan de los ejercicios de respiración que previamente se han hecho. Casi todos ponen “la cara de rana” (inflada) y empiezan a soplar sin descanso, sin pararse  a pensar en nada más y sintiéndose muy satisfechos con los soplidos. “Las ranas” tienen que empezar a desaparecer a menos que se les pida que inflen las mejillas. Además, empezamos a “aplastar las mejillas con las manos” y a soplar. A continuación, retomamos lo aprendido y trabajamos respiración y soplo a la vez, no en paralelo.

Materiales:

  • Espejos grandes y pequeños.
  • Diferentes clases de papel.
  • Molinillos de viento.
  • Bolas, cubos, rectángulos.
  • ..

Hay multitud de materiales para trabajar el soplo pero, a veces, prefieren los más simples.

Un ejemplo. Cortamos un trozo de cartón y le hacemos un agujero en forma de rectángulo, (yo empiezo recortando un rectángulo porque se trabaja muy bien la dirección del soplo al tener la posibilidad de soplar de izquierda a derecha y viceversa), círculo, cuadrado…; después, con un trozo de papel celofán (es más resistente), seda, charol…lo cortamos en tiras, lo pegamos por la parte posterior y ya se puede empezar a soplar.

Otra opción consiste en pegar el papel cortado en tiras (flecos) a un lápiz o a un tubo de plástico de los que se utilizan para beber los refrescos. De esta forma tenemos la posibilidad de acercar o alejar las tiras de papel del cartón y de modificar el tipo de soplo.

El ejercicio consiste en soplar a través del cartón y conseguir que los flecos del papel pegado en el lápiz o tubo de plástico se muevan. Este ejercicio es bueno para dirigir el soplo, la fuerza del mismo, etc. y además, se puede modificar el tamaño del círculo y la clase de papel según las necesidades.

El soplo puede ser: largo/corto, fuerte/débil, rápido/ lento, hacia arriba/abajo, hacia la izquierda/derecha, fino/ ancho (posición de los labios)…

Bolígrafos de colores. Es el último material que he conocido que se puede utilizar para trabajar el soplo. Son una especie de bolígrafos gruesos que pintan al soplar a través de ellos. Son divertidos porque, además de colores muy vistosos, la pintura queda en puntitos y hacen un efecto parecido a los fuegos artificiales. El problema es que se gastan y hay que volver a soplar rotuladores comunes, pinturas o papeles encima de la mesa.

 

En la práctica

 

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