Escritura 1. Los lápices

lápices triangulares plantados

Cuando empecé a trabajar no había los materiales que hoy existen. A veces tenía que hacer yo misma algún “invento” para intentar solucionar algún problema que se me presentaba en clase. Por esta razón, siempre estaba atenta a los materiales nuevos que aparecían en el mercado.

Fui de las primeras parvulistas que empezaron a utilizar los lápices triangulares, creo que los primeros me los pedían a Holanda. Al principio, solamente existían de color negro, después hicieron tres con los colores básicos y posteriormente fueron apareciendo el resto de los colores.

 

lápiz con puntos
lápiz con puntitos para evitar el deslizamiento de los dedos

 

primer lápiz triangular
Modelo del primer lápiz que usé con base triangular

 

El lápiz triangular me ahorró mucho trabajo. Antes de que aparecieran en el mercado, ya había llegado a la conclusión de que las pinturas y lápices con base triangular eran más útiles para acostumbrar a los niños a coger el lápiz correctamente y para corregir posturas incorrectas. Al principio, utilizaba ceras gruesas y les hacía una base triangular (cortaba una a una con un cuchillo o cutter. El niño sujeta mejor una pintura con una base de estas características que con base redonda, que era lo que había en el mercado en aquel momento.

 

ceras cortadas para base triangular
ceras cortadas con base triangular

 

Sigo siendo una defensora de los lápices y pinturas triangulares. Su forma facilita que los niños pequeños los sujeten con mayor facilidad. Estos lápices, al ser más gruesos que los normales, también favorecen la prensión correcta, ya que los agarran con menor dificultad que los más finos. La mina es más blanda, por lo que escriben sin hacer mucho esfuerzo a la vez que ayuda a evitar la tensión. Los lápices o pinturas redondas son más difíciles de sujetar porque se escurren con mayor facilidad debido a las características de las manos de los niños y porque no tienen delimitados los puntos de apoyo. Las bases triangulares obligan, en parte, a que los niños los utilicen correctamente.

pinturas con base triangular
pinturas con base triangular
pinturas con base triangular
pinturas con base triangular

 

Los correctores de pasta o plástico, no me daban muy buen resultado, ya que tenía que perder mucho tiempo colocándolos en los lápices o pinturas. Cuando los niños se iban para casa, en muchos casos, no los utilizaban. De todos modos sigo trabajando con ellos cuando los necesito.

orrectores de agarre para escritura
Modelos de los primeros correctores
correctores escritura triangulares
correctores
correctores de escritura redondos
correctores

 

En ocasiones, he tenido que “fabricar” otro tipo de material que necesité para corregir casos concretos y que no había en el mercado.

 

materiales adaptados para su correcto agarre
materiales de fabricación casera

 

Hoy existen multitud de materiales para utilizar con niños pequeños aunque  unos me parezcan más útiles y adecuados que otros.  Lo que busco fundamentalmente  es que favorezcan los movimientos amplios  y la relajación.  Por hacer referencia a alguno en concreto, mencionaría las barras de témpera sólida o los bloques  de pinturas que utilizan en los colegios  Waldorf.

 

bloques waldorf pintura
bloques de pintura. Colegios Waldorf

 

uso de correctores de agarre para escritura
lápices y ceras con correctores
niños usando correctores de escritura
niños usando correctores

 

correctores de escritura
niños usando correctores

 

Cuando un niño empieza utilizando una postura incorrecta para coger el lápiz, es muy difícil corregirlo porque,  muchas veces, vienen de su casa ya con este problema y los intentos de corrección no sirven de mucho cuando no existe la colaboración de profesores y padres. A pesar del empeño que puse siempre en esto, tengo que reconocer que muchas veces tiré la toalla, sobre todo con niños mayores.

 

Experiencia

Yo estaba siempre repitiendo: “los niños tienen que aprender a coger el lápiz correctamente y ése tiene que convertirse  en un objetivo básico de Educación Infantil”. Tanto incidí sobre esto que una compañera que ya estaba harta de oír lo mismo una y otra vez, me dijo que exageraba en mis apreciaciones.

En vez de seguir con la misma discusión, un día la llamé para que me acompañase  a una clase de Primero de Educación Primaria y comprobar así el número de alumnos que cogían mal el lápiz: en esa clase de 23 alumnos, cogían el lápiz mal 11.

Según lo que he observado, en una clase (de las que pueden existir en cualquier centro) alrededor del 30% del alumnado coge el lápiz incorrectamente, es muy fácil de comprobar, simplemente  hay que limitarse a observar.

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